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7 de junio de 2012

Poema de Isósceles

Me dicen que en este momento de mi vida debo estar solo

Sin duda sería la opción más inteligente por mi parte

Pero lo único que yo quiero es estar contigo

Recorrerte despacio, acariciar tu pelo

Iluminar tus ojos azules

Que me reflejen

Brillante

Pletórico

Has llegado…

Y voy a dejarme llevar

No trataré de retrasar lo inevitable

Porque el camino recorrido me ha enseñado

A distinguir el brillo de lo falso y el vicio de lo humano

Y a valorar lo estrictamente genuino que –ahora- he encontrado





© José Ramón González Rico (7 de junio de 2012)
jueves, junio 07, 2012

25 de septiembre de 2011

Mis 10 canciones favoritas en inglés (3ª parte)

· Queen - Don't stop me now. Estamos ante el primer single del disco Jazz (1978) del grupo británico Queen. Escrita e interpretada por su mítico líder, Freddie Mercury, es un himno rock de inmensa popularidad en nuestros días pero que no gozó de la misma fama en la época de su lanzamiento.

De hecho, el álbum Jazz –séptimo en la discografía de la banda- fue quizá el menos elogiado por la crítica, quizá por una mezcla de estilos mucho más evidente que sus predecesores y de difícil digestión en aquel momento. No obstante, y pese a no recibir certificaciones de multiplatino en Reino Unido y Estados Unidos como en ocasiones anteriores, el grupo Queen fue premiado con sendos platinos en ambos países.

El tema Don’t stop me now alcanzó el #10 en Irlanda y #9 en Reino Unido, siendo certificado single de plata. No tuvo la misma suerte en el mercado norteamericano, donde apenas pudo llegar al #86 del Hot 100. Sin embargo es una canción que con los años ha ido ganando fama y reconocimiento en la cultura popular, tras ser incluida en multitud de series de televisión, películas y anuncios de todas partes del mundo, convirtiéndose en uno de los temas más populares de la banda de Londres.

Igualmente ha sido versionada por multitud de artistas de muy diferentes géneros y procedencias, una de las últimas ha sido la popular –y tengo que decir que personalmente detestada- Katy Perry en su Hello Katy Tour.



Es un tema tan trepidante, enérgico, descarado y rockero –el solo de guitarra de Brian May es, sencillamente, impresionante- que levanta el ánimo a cualquiera. Ni que decir tiene que lo he interpretado cientos de veces en mis particulares conciertos caseros ja, ja.

· Tina Turner - What’s love got to do with it. Dicen que todas las grandes divas del pop tienen en sus carreras un álbum que las devuelven a lo más alto tras épocas en las que han mantenido un perfil bajo en el mundo de la música. Casos como el de Cher y su Believe o más recientemente Mariah Carey y su Emancipation of Mimi son ejemplos de libro. En 1985 le ocurrió algo similar a esta veterana intérprete nacida en Nutbush (Tennessee) en 1939 con la publicación del disco Private dancer.

Por entonces Tina llevaba casi una década alejada del que había sido su marido y pareja artística, Ike Turner, -con el que había conquistado las listas norteamericanas en los 60 y 70 con temas tan populares como River deep, mountain high o Proud Mary- debido a los malos tratos sufridos durante su matrimonio. Sus intentos por lanzarse en solitario apenas habían tenido repercusión hasta que en 1983 grabó una versión del tema de Al Green Let’s stay together que se convirtió en un gran éxito en el Reino Unido. Esto hizo que su discográfica apostara fuerte por ella en su siguiente producción musical.

Así nació Private dancer, un álbum que combinaba sabiamente sonidos Pop, R&B, Rock e incluso New Wave y que marcaría el nuevo estilo seguido desde entonces por la artista. El disco fue un éxito inmediato con nada menos que 7 de los 10 temas del álbum lanzados como singles. El más conocido es, sin duda, What’t love got to do with it, sencillo que catapultó a Turner al #1 en Estados Unidos, Canadá y Australia y cuyo icónico videoclip rodado en las calles de Nueva York es todo un símbolo de los años 80. Tina consiguió tres premios Grammy por este tema: Record of the Year, Song of the Year y Best Female Pop Vocal Performance.



Mi primer recuerdo de este grandísimo tema viene del disco Grammy’s Greatest Moments Vol. 1, publicado en 1994, que recogía algunas de las actuaciones más memorables de los prestigiosos premios. Disco que cantaba casi de principio a fin con mi hermana y que contenía también el medley de Gloria Estefan Don’t wanna lose you / Si voy a perderte, la primera interpretación en español en unos premios Grammy, allá por 1990.


· Otis Redding - (Sittin’ on) The dock of the bay. Otis Redding es una de esas figuras musicales que con su corta y prometedora carrera y un final trágico e inesperado estaba llamado a convertirse en la leyenda que es hoy en día. Nacido en Dawson (Georgia) en 1941, publicó su primer álbum, Pain in my heart, en 1964 con un marcadísimo estilo soul. Durante los años posteriores publicó otros 5 discos en la misma línea estilística, con éxitos como Try a little tenderness, Security, Respect o I’ve been loving you too long, que le convirtieron en una de las estrellas más grandes de la llamada “música negra”.

Otis fue uno de los artistas del histórico Monterey Pop Festival que se celebró del 16 al 18 de junio de 1967 y en el que participaron también figuras de la talla de Jimi Hendrix, The Who, Janis Joplin o The Mamas & The Papas. Unos meses después, el 10 de diciembre, Redding y su banda volaban en su avión privado hacia Madison (Wisconsin) para ofrecer un concierto cuando sufrieron un terrible accidente debido a las malas condiciones climáticas y se estrellaron en el lago Monona, perdiendo Otis la vida.

Tan sólo 3 días antes grabó este tema, (Sittin’ On) The dock of the bay, compuesto por él mismo junto a su guitarrista, Steve Cropper. La letra, bastante autobiográfica, habla de un hombre que abandonó su Georgia natal y ahora contempla los barcos zarpar desde el muelle de la bahía de San Francisco. Al parecer Otis quería completar la canción con más letra pero tras su fallecimiento fue lanzada en enero de 1968 tal y como estaba. El tema se convirtió en un éxito inmediato debido al impacto de la repentina muerte del cantante, alcanzando no sólo el #1 de las listas R&B sino el #1 del Hot 100 norteamericano durante 4 semanas. Otis consiguió además varios reconocimientos póstumos, algunos de los más grandes de su carrera, como dos premios Grammy en las categorías Best R&B Song y Best Male R&B Vocal Performance.



Es un tema que me enamoró hace muchísimos años, tras escucharlo en un anuncio de televisión, por la inmensa carga nostálgica de la letra y la profunda interpretación. Pese a la gran distancia entre mi vida y la suya, quizá me sentí identificado con ese emigrante de la canción que añoraba su tierra y que había hecho de ese muelle su refugio. Un muelle que perfectamente podía ser metafórico y que no es otra cosa que un nuevo lugar en el mundo al que poder llamar hogar.
domingo, septiembre 25, 2011

2 de septiembre de 2011

Mis 10 canciones favoritas en inglés (2ª parte)

Ya han pasado casi tres meses desde que comencé este pequeño repaso a mis 10 temas favoritos en inglés y hoy es el turno de la segunda parte. Como veréis mis gustos musicales no pueden ser más eclécticos:

· Michael Jackson – Heal the world. Cuando Michael Jackson publicó el disco Dangerous en 1991 ya llevaba una década siendo la figura primerísima del mundo de la música. Por eso no resultó nada extraño que el álbum debutara en el #1 de Estados Unidos y Gran Bretaña con unas ventas arrolladoras. Los primeros singles, Black or White, Remember the time o In the closet, se convirtieron en grandes éxitos a nivel mundial, sosteniendo el estatus de una estrella que estaba a punto de perder brillo por motivos completamente ajenos a su carrera artística.

Si bien estos sencillos fueron la parte señera del álbum que más se promocionó, en mi humilde opinión destacaría también la canción Heal the world. Y lo hago no por ser un tema especialmente enérgico o por tener un espectacular arreglo musical o un llamativo videoclip, sino por la sensibilidad con la que Jackson lo compuso y el mensaje tan humano, positivo y solidario que desprende. No obstante, el propio Michael reconoció en 2001 que era el tema del que más orgulloso estaba.

Este tema lo conocí no en 1991 ó 1992, como habría sido normal, sino en 1995 a través de mi por entonces profesora de inglés en 5º de EGB. Recuerdo con gran cariño como toda la clase lo cantábamos a coro. Más de 30 niños de apenas 10 años que siempre estaban peleando, unidos por la música y cantando al unísono. ¡Se me pone la piel de gallina!



· Suede – Trash. En 1996 la banda londinense Suede publicó Coming Up, su tercera aventura discográfica, con la que consiguieron por fin la fama mundial. El álbum seguía la línea de sus anteriores trabajos con una mezcla de glam rock y rock alternativo con tintes de pop británico por entonces poco frecuente en las emisoras de radio más comerciales.

El primer single fue el tema Trash (Basura), que tuvo una acogida espectacular en las radios de todo el mundo precisamente por ceder un poco del sonido original de la banda a favor de un toque pop que no distorsionaba en absoluto con su estilo habitual. El resultado, con un Brett Anderson en una decadentísima interpretación vocal de un buen gusto indudable y una música más cercana al britpop que al glam rock de sus comienzos, se convirtió en un éxito internacional.

Recuerdo especialmente este tema como uno de los más emblemáticos de la época 1995-1998 en la que era totalmente adicto a los 40 Principales y al programa Del 40 al 1 que emitía Canal +. Precisamente en este programa apareció varias veces el videoclip de esta canción, con una estética glam algo edulcorada que sería posteriormente imitada hasta la saciedad.




· The Mamas & The Papas – Carlifornia dreamin’. ¿Qué decir de este grupo mítico de los 60 y la época hippie? Pues que tengo tanto que contar que les voy a dedicar una entrada en exclusiva en breve. Por eso me basta con afirmar que este pequeño tema de apenas dos minutos es, sin lugar a dudas, una de las mejores composiciones de toda la historia de la música. California dreamin' no tiene desperdicio por ningún lado: composición perfecta, arreglo espectacular, instrumentación acertadísima y -en el caso que nos ocupa- unas armonías vocales insuperables.

Escrita por John Phillips -uno de los componentes de The Mamas & The Papas- mientras vivía en Nueva York (1963) e inspirada por la cálida California, fue terminada cuando aún el grupo no estaba formado y grabada posteriormente por los cuatro miembros de la banda: John y Michelle Phillips, Denny Doherty y Cass Elliot. El tema se publicó en 1965 y no se convirtió en un éxito inmediato pero fue ganando popularidad hasta que en 1966 llegó al #4 en Estados Unidos.

El primer recuerdo que tengo de este grupo es del anuncio de televisión del recopilatorio Lo mejor de The Mamas And The Papas que se publicó en España en 1994 y que curiosamente no contaba con una imagen de ellos en la portada, sino con la de un bebé bañándose en un cubo de latón. Desde aquel momento quedé completamente enamorado de este tema, de esta banda irrepetible y sobre todo de la carismática "Mama" Cass.

viernes, septiembre 02, 2011

11 de junio de 2011

Mis 10 canciones favoritas en inglés (1ª parte)

Hoy os traigo, tras petición en Facebook, un listado con 10 de mis canciones favoritas en inglés. No puedo decir que sea una lista completamente cerrada puesto que escoger tan sólo una decena de canciones entre todo "mi" repertorio es tarea harto difícil. Ni siquiera las pondré en orden de preferencia. Pero éstas que os muestro a continuación cumplen de sobra la función de este tipo de decálogos: me siguen desde hace muchos años, influyen en mi humor cuando las escucho, tienen algún tipo de vivencia personal relacionada con ellas y creo -humildemente- que también son muy buenos temas desde el punto de vista musical.

· Roxette - Sleeping in my car. Fue escrita por Per Gessle -verdadera alma del grupo- cuando ya tenían el álbum Crash! Boom! Bang! (1994) casi listo y sorprendentemente se convirtió en su primer single. La fuerza del arreglo con potentes sonidos de guitarra, la sugerente letra de reminiscencias sexuales y la voz de Marie  -en su plenitud- la convirtieron en un éxito mundial.

Definida por ellos mismos en su Greatest Hits de 1995 como "¡una canción genial!", no es de extrañar que se haya instituido con los años en uno de sus temas más representativos. Sin embargo a muchos os sonará porque en España fue utilizada en el anuncio de la colonia Azur de Puig.


Me trae buenísimos recuerdos de los conciertos improvisados que mi hermana y yo montábamos en casa en plena adolescencia, cantando temas de Roxette durante horas hasta quedarnos afónicos con nuestro viejo equipo de música y un casete del grupo que ni siquiera era original puesto que no teníamos dinero para comprarlo.

· Gloria Estefan - Always tomorrow. La Estefan escribió este tema para la banda sonora de una película del actor Dustin Hoffman que nunca vio la luz. Por suerte fue felizmente recogida en su Greatest Hits de 1992, un fantástico recopilatorio que incluía nada menos que diez Top 10 en las listas norteamericanas -tanto de Gloria en solitario como de su época al frente de Miami Sound Machine- y cuatro temas nuevos (Always tomorrow, I see your smile, Christmas through your eyes y Go away).

Cuando el huracán Andrew asoló las costas de Florida en agosto de 1992, Always tomorrow se convirtió accidentalmente en un himno para sus víctimas por el positivo mensaje de superación que desprendía la canción. Gloria, que donó los beneficios del tema a los afectados, organizó además un concierto para recaudar fondos en el que participaron -entre otros- Jon Secada, Celia Cruz, Whoopi Goldberg o Paul Simon.

Es, sin duda, una de las mejores composiciones musicales de toda la carrera de Gloria Estefan, en la línea estilística de temas como Cuts both ways o Coming out of the dark. Personalmente, me siento muy identificado con la letra, que me ha ayudado en muchos momentos de mi vida gracias al mensaje de esperanza y de superación de las adversidades.




· Europe - The final countdown. Qué decir sobre este mítico himno rock que no sepáis. No conozco a ninguna persona que no lo haya escuchado y entonado alguna vez. The final countdown fue escrita por Joey Tempest, líder y cantante del grupo sueco Europe. Sí, echad cuentas... me gustan Roxette, Ace of Base, Europe, ABBA... así que no os extrañeis si os digo que tengo media casa amueblada con IKEA. ¡Se ve que lo sueco me pone!

The final countdown fue el primer single de su tercer álbum de estudio, del mismo nombre, lanzado en 1986. Con un característico riff de teclado que se repite insistentemente durante toda la canción, una interpretación desgarrada y un grupo con una imagen completamente moderna, tenía todos los ingredientes para llegar al número 1 en 25 países -entre ellos España-. La letra se inspiraba, además, en el conocido tema de David Bowie Space Oddity.

Me recuerda mi más tierna infancia, cuando sólo existían dos canales de televisión, la 1 y la 2. Por entonces TVE emitía el programa Tocata (1983-1987) en el que grupos de diferentes estilos tenían un gran escaparate de promoción. El videoclip era un formato en pleno auge y grupos melenudos como éste estaban a la orden del día y me dejaban con la boca abierta ante el televisor con tan sólo 3 añitos. ¡Tengo espíritu rockero de nacimiento! ¡Vivan los 80!



sábado, junio 11, 2011

23 de febrero de 2011

Entrevista en Blog del Día

Quiero agradecer al equipo de Blog del Día por acordarse recientemente de mí y realizarme una pequeña entrevista sobre mi blog para su página. Podéis leerla aquí.

Blog del Día lleva varios años online ofreciendo un espacio a blogs y blogueros para que promocionen su trabajo. Además, cuentan con un sistema de valoración de blogs que permitirá a los que recurráis a él saber cuáles son vuestros puntos débiles para poder mejorarlos.

¡Echadle un vistazo a su web!
miércoles, febrero 23, 2011

7 de diciembre de 2010

Vuelvo al trabajo pero no a casa

Hace más de una semana que no actualizo el blog, algo raro en mí. Pero es que apenas he tenido tiempo últimamente porque he comenzado a trabajar en una tienda después de casi medio año en el paro. Aunque parezca increíble desde que salí en mayo del Tijeretazo apenas he tenido ofertas de trabajo mínimamente interesantes. Eso sí, he perdido la cuenta de las llamadas que he recibido ofreciéndome puestos de comercial de los productos más variopintos. Pero qué queréis que os diga, no me ilusiona especialmente tener que patearme las calles vendiendo porquería a cualquier incauto, darme de alta como autónomo, no tener sueldo fijo y hacer más kilómetros que un corredor de maratón.

Y sí, ya sé que prometí a lo Scarlett O’Hara que jamás volvería a trabajar en una tienda, pero no me ha quedado más remedio. Era eso o comer aire. Además estoy bastante contento porque es un trabajo fácil al que me he adaptado muy bien y en el que, aparentemente, no hay mal ambiente. No tiene nada que ver con mis estudios universitarios pero no me llevo preocupaciones a casa y también me ha hecho descubrir que tengo una faceta comercial más desarrollada de lo que creía. Y es que uno de los objetivos que estoy cumpliendo es hacer que cualquier cliente no se vaya de vacío, aunque sólo esté echando un vistazo o venga a por algo que está agotado o que simplemente nunca hemos tenido.

Realmente este trabajo en el que estoy ahora no es el primer puesto en tienda que me ofrecen, he rechazado alguna que otra oferta como la que me hicieron unas semanas antes en una cadena de de ropa masculina bastante conocida. Me ofrecían contrato indefinido desde el principio pero era simplemente para trabajar 12 horas los fines de semana, cobrando unos 250 euros al mes. Os podéis imaginar que con una cantidad tan ridícula no se subsiste, y mucho menos en Madrid…

Pero el motivo de mi rechazo no fue la cuestión económica. Ya desde el principio me pareció extraño que no se encargaran ellos de darme un uniforme a mi medida, que no era otra cosa que un simple traje de caballero. Me ofrecieron uno cuyo coste de arreglo -de 60 euros- tuve que poner de mi propio bolsillo. También quisieron venderme la moto de unas ganancias por comisiones que en la práctica brillaban por su ausencia. Pero el remate fue que pretendieron que comenzara a trabajar sin tener nada firmado, diciéndome “ya firmarás el próximo fin de semana o el siguiente”. Pues no, señores.

A estas alturas de la vida, con ocho años a mis espaldas defendiéndome solo en Madrid y después de haber pasado por trabajos tan diferentes como cajero-reponedor de supermercado, camarero ocasional, mozo de almacén o vendedor en un centro comercial, sé que hay cosas en las que no me pueden engañar como a un chaval de 18 años. Y me las veo y me las deseo para llegar a fin de mes como cualquiera, pero no por eso voy a pasar por el aro de una empresa cutre que quiera torearme haciéndome trabajar en condiciones irregulares. Antes de aceptar un trabajo como ese me como una mierda de perro.

Volviendo a mi trabajo actual... me toca currar practicamente todo el mes de diciembre sin descanso. Ya sabéis que las tiendas abren incluso los domingos en estas fechas. Y después vendrán las rebajas, que serán un caos. Veo poco probable que me den algún día libre completo para poder ir a casa por Navidad, como El Almendro. Y así poder cenar con mi familia, ver Badajoz con luces navideñas y recordar aquellos lejanos años de mi infancia en que me acercaba con mis padres y mis tíos a ver el portal de Belén que instalaban en Puerta de Palmas. Pero lo voy a pedir, por mí que no quede. Deseadme suerte.
martes, diciembre 07, 2010

19 de noviembre de 2010

Mis adorables vecinos

Son las 2 y no puedo dormir. Mejor dicho, no me dejan. Mi vecina de arriba me ha despertado, como viene siendo costumbre desde hace más de un año, con unos chillos ensordecedores. Recuerdo que la primera vez que ocurrió yo debía llevar en este piso un par de semanas. Trabajaba con turno rotativo en una centro comercial y justamente esos días tenía horario de mañana. Es decir, que me tocaba levantarme temprano sí o sí. Pero no tuve que esperar, ni mucho menos, al molesto pitido de mi despertador porque ya se encargó ella de desvelarme a las 3 de la mañana.

Tengo que reconocer que tengo el sueño muy ligero; cualquier pequeño ruido suele despertarme y después de eso me resulta misión imposible volver a los brazos de Morfeo. Pero lo de aquella noche no era un pequeño ruido, era como estar en medio de una matanza de cerdos. Perdonadme la sangrienta comparación. Al principio pensé que era alguien llorando a moco tendido pero estaba tan confundido por la repentina interrupción de mi descanso que era incapaz de distinguir claramente lo que ocurría justo encima de mí, unos metros más arriba. Me quedé escuchando unos segundos y de repente pasó… Oí la retransmisión más exagerada de un orgasmo femenino que os podáis imaginar. Mi vecina de arriba no lloraba. De hecho se lo estaba pasando bomba.

Desde entonces comencé a sufrir estos bruscos despertares casi a diario. Me aprendí su popurrí de gemidos como el fan más histérico se aprende las letras de su ídolo, al dedillo. Casi le hacía playback desde mi cama. Y lo peor era que en una misma noche esto podía ocurrir incluso tres o cuatro veces. Seguro que estáis pensando "menudo malfollado…". Pues algo de razón tenéis. Porque no sé si me molestaba más el hecho de no poder dormir o el pensar que ahí al lado había alguien disfrutando salvajemente de su sexualidad tan a menudo. Y tan seguido. Sí, reconozco que en lo primero que se me venía la cabeza era un "¡será guarra!" pero después se transformaba en un "¡mierda, qué envidia!".

Confesiones a parte… Como la cosa ya empezaba a pasar de castaño oscuro -y los golpes en el techo no hacían efecto- decidí una noche, en medio de una de sus performances, subir y llamar al timbre. Nadie abrió. Repetí la operación durante varios días. Nada. Yo sabía que ella estaba despierta, ¡y tanto que lo estaba! Pero mi lujuriosa amiga no quería dar la cara. De hecho, llegué a la conclusión de que mi querida vecina era totalmente consciente de que la escuchaban pero no iba a hacer nada. Le ponía la situación. Hay gente que disfruta siendo mirada por extraños mientras practica el sexo, otros que disfrutan siendo los mirones y mi vecina entra en un grupo que yo desconocía hasta entonces: los que les gusta ser escuchados por medio bloque mientras "jincan" como conejos.

Lo curioso de todo esto es que al principio sólo se le escuchaba a ella. Estaba sola y se aburría demasiado por las noches. Claro, eso explicaba que ocurriera tantas veces en la misma madrugada… No es por dejarnos mal a los hombres pero un tío normal y corriente, sin pastillitas azules de por medio, no aguanta tanto. Cualquiera lo sabe. El sexo débil somos nosotros, y no sólo por este tipo de cosas... Pero una noche la cosa cambió y la veci dejó de estar sola porque comenzaron a llegarle compañías a las tantas. Desde mi dormitorio oía perfectamente como abría la puerta de la calle y les hacía pasar. Y después comenzaba el ritual: risas, golpes, zapatos lanzados contra el suelo, sus casi satánicos gemidos y ruidos de muelles durante largo rato… Daba igual que lloviese o hiciese frío, los amigos de mi vecina la mimaban a diario. A veces de uno en uno y otras todos a la vez. Y ella quería que todo el bloque supiese lo afortunada que era.

Yo estaba ya casi rozando la locura cuando un buen día los gemidos terminaron –al menos eso pensé en aquel momento-. Y con ellos se me fue el mal humor que la situación me había provocado. Dormía mejor que nunca y veía la vida a través de los ojos de Agatha Ruiz de la Prada: todo colores, corazones y estrellitas, pero sin Pedro J. Fueron los meses más felices de mi vida. Bueno, vale… exagero. Pero quiero que sepáis que mi estabilidad mental se recuperó bastante. Aunque como os podéis imaginar no duró mucho. Mi buena racha terminó cuando mi vecina se echó novio. Volvieron los ruidos y todo su repertorio de chillos de gran soprano consagrada.

Además, mi vecina se encargó de demostrarme que al contrario de lo que pueda parecer, las relaciones estables no matan las ganas, porque ella lleva varios meses con la misma pareja y su colchón no sólo sigue en pleno apogeo sino que las embestidas que recibe están alcanzando cotas insospechadas. De hecho que no os sorprenda si un día aparezco en la prensa en la sección de sucesos: "Muere aplastado por el techo de su dormitorio, dos personas y un tapiflex". Como si lo viera. Cuántas veces recuerdo en momentos como este una frase de un amigo. Un enterao, por lo que veo. Aquello de "cuando te vas a vivir con tu pareja se rompe la magia y el sexo escasea". Pues no. Supongo que simplemente tienes que encontrar a alguien con el mismo apetito sexual. Y mi vecina lo ha encontrado. Y yo, mientras tanto, con tapones y chutado de valerianas. ¡Qué cruz!
viernes, noviembre 19, 2010

18 de octubre de 2010

El disco romántico que nunca te di

Hace unos 7 años decidí hacer una selección de mis canciones de amor favoritas para grabarlas en un cd y dárselo algún día a alguien que significara para mí lo mismo que todos y cada uno de aquellos temas. No sé si fue resultado de haber visto alguna película de Julia Roberts o un arrebato absurdo en un momento de mi vida en que me sentía muy solo. El caso es que lo grabé.

Tengo que reconocer que mis gustos musicales son de lo más eclécticos y no suelo encontrar a mucha gente que los comparta. Puedo pasar de Azúcar Moreno a Tchaikovski y de Mocedades a The Killers sin pestañear y disfrutando a todos con la misma intensidad. Desde muy pequeño me ha interesado mucho la música y siempre he tenido curiosidad por explorar estilos y artistas que por cuestión de edad no habría conocido si no me hubiese molestado en investigar un poco y abrir mis oídos para descubrir que hay vida más allá del planeta 40 Principales.

Así que en aquel romántico disco –aún no había llegado el boom del mp3 y las descargas digitales- se dieron cita gente tan dispar como Ottis Redding, The Pretenders, Michael Jackson, Barbra Streisand, Chayanne, Elvis Presley, Roy Orbison, Cher, Joe Cocker, Gloria Estefan, Bryan Adams, Jon Secada, Rick Astley, Tina Turner, Bonnie Tyler, Ricky Martin, The Righteous Brothers, Savage Garden, Barry White o Ronan Keating, dando lugar a una explosión de amor tan insoportable que nunca pude escucharlo completo porque era verdaderamente lacrimógeno.

Casi todos los temas eran en inglés. Me he dado cuenta hace poco que la mayor parte de mi vida he escuchado mucha más música en inglés que en español. Algo ha tenido que ver el haberlo empezado a estudiar cuando iba a preescolar. Por aquel entonces no era obligatorio hasta bien entrada la EGB pero mi madre se apuntó a la modernidad de hacernos estudiar a mi hermana y a mí un segundo idioma mientras los niños de nuestro colegio, Los Glacis, iban a fútbol, baloncesto, ballet o gimnasia rítmica. Olé por ella. No sabes el regalo que me hiciste mama.

Volviendo al cd. Estuve a punto de dejárselo con una carta a alguien en su buzón hace años. Pero pensé que si yo recibía un regalo así "casi" en mi casa probablemente me asustaría y no querría tener nada que ver con una persona de dudoso juicio que iba dejando sorpresas en buzones ajenos. No se lo di. Y un buen día esa persona desapareció sin más. Supongo que mientras yo me dedicaba a pensar cómo declararme y valorar si estaba a la altura –daos cuenta hasta donde llega la inseguridad en esos años en que la adolescencia aún te queda más cerca que la vida adulta - cambió de trabajo y de casa. Mi error fue no darme cuenta que el único vínculo que nos unía éramos nosotros mismos y que si algo ocurría no podría localizarle. Nunca más le vi.

A lo largo de estos años he conocido el amor, lo he perdido, y a veces incluso yo mismo lo he dejado ir sin más. Pero siempre ha habido una constante, una duda, una inquietud que por más que me fuera bien en el plano sentimental me ha acompañado: qué habría pasado si hubiese dado aquel cd, o si simplemente hubiese sido un poco más hombre de lo que era entonces haciéndole una declaración en toda regla.

Así que si me aceptáis un consejo, nunca dejéis pasar las oportunidades. Por más que parezca que tenéis todas las papeletas para fracasar o encontraros una puerta cerrada. A lo mejor partís de una posición más aventajada de la que pensabais e incluso puede que haya alguien esperando un movimiento por vuestra parte. Os lo aseguro, más vale jugar vuestras cartas y perder que no haber hecho absolutamente nada y tener un recopilatorio casero de temas de amor guardado en un cajón.
lunes, octubre 18, 2010

8 de octubre de 2010

Ya es oficial: ¡Mejor Blog Personal de los Premios 20 Blogs 2010!

¡Gente, no puedo estar más eufórico! ¡Estoy de doble celebración! Por un lado este pequeño rinconcito de la blogosfera llega al medio año de vida con unas cifras buenísimas que me animan a seguir mejorando: 18.000 visitas, 200 seguidores y 225 suscriptores. Aún me sorprende y me alegra tanto como al principio cuando veo que una nueva persona decide que mi blog le parece interesante y comienza a seguirme o se suscribe. Animo a los que aún no estén suscritos a que lo hagan en el recuadro que hay en la columna derecha del blog para eso. También podéis seguir las actualizaciones a través de Facebook y Twitter. ¡Millones de gracias por hacerlo!

El segundo motivo, casi mejor, es que hoy ha sido publicada la lista de los ganadores del concurso 20 Blogs del diario 20 Minutos. y hemos ganado en la categoría Mejor Blog Personal de 2010. Y digo "hemos" porque, aunque este blog lo escriba yo únicamente, creo que el premio es tan mío como de todos los que me habéis seguido a lo largo de estos meses, con vuestros comentarios, críticas constructivas y sobre todo de los que participasteis en el concurso y me considerasteis digno de vuestro voto. No sólo me situasteis en cabeza de mi categoría durante todo el desarrollo del mismo sino que mi blog ha sido el 3º más votado entre más de 5.000 participantes. ¡Os agradezco este premio en el alma! Bueno… ejem… y a 20 Minutos por organizar el concurso (mensaje subliminal: ¡metedme en plantilla! ja, ja).

¡Gracias a todos!
José.
viernes, octubre 08, 2010

23 de septiembre de 2010

Por mí y por todos mis compañeros (III): Dani

Tras la confesión enfermiza de Urko decidí que había que poner distancia de por medio sino quería llevarme alguna otra sorpresa desagradable en el futuro. Pasé toda la noche dándole vueltas al asunto sin poder dormir ni encontrar una solución. ¿Cómo le dices a una persona aparentemente desequilibrada que ya no cuentas con él y que se vaya de tu casa? Por suerte el séptimo de caballería llegó por la mañana en forma de llamada telefónica: mi amigo Dani había dejado su monótono trabajo de los últimos años en una fábrica levantina, se liaba la manta a la cabeza y venía a vivir a Madrid para cambiar de aires.

Como Dani también necesitaba compartir piso le propuse buscar conmigo, no sin antes avisarle que tenía en casa al "octavo pasajero" y que quizá, cabía la remota posibilidad de no poder deshacerse de él fácilmente. No hay problema, seguro que no es para tanto vivir con él -me dijo-. Sin saber que se estaría arrepintiendo durante mucho tiempo de haber pronunciado esas palabras.

Mi amigo Dani es probablemente una de las personas de más difícil convivencia con las que he compartido piso. Entre sus rarezas de aquella época estaban no mirar casi nunca a los ojos, suplantar a personas en internet, llevar la contraria en todo o dejarte en evidencia constantemente ante tus conocidos. Su frase fetiche era "me da igual" y demostraba la misma apatía hacia cualquier idea o iniciativa que se le proponía. Siempre achaqué sus extrañas maneras a una extrema timidez y a circunstancias personales como ser hijo de padres separados y no encontrar su sitio en el pequeño pueblo junto a Gandía en el que nació. Pero ahora simplemente pienso que Dani es así, sin más. Born this way, que diría Lady Gaga.

Menos de veinticuatro horas después de su llamada ya me encontraba esperando el autobús de Dani en la desaparecida estación de Auto-res de Conde de Casal en Madrid. Mientras daba vueltas por la sala de espera se me acercó un hombre negro de aspecto robusto y desaliñado que llevaba a rastras una gran maleta oscura bastante sucia. Comenzó a llorar y a relatarme en francés que necesitaba comprar un billete para volver con su mujer y su hija, que no tenía suficiente dinero y que era un tema familiar urgente. Impresionado, no tuve más remedio que ofrecerle los quince euros que llevaba encima. Al ver los billetes aumentó aún más su llanto agradeciéndome el gesto, así que decidí ir a los andenes para no seguir llamando la atención.

-Merci beaucoup! Adieu, mon frère!
-À bientôt!

Dani me llamó para avisarme de que estaba entrando en Madrid. Parecía enfadado o molesto cuando hablamos. Respondía con monosílabos y a veces no me contestaba, así que le repetía la pregunta una y otra vez pensando que era un fallo de cobertura. Con el tiempo descubrí que no contestar era uno más de los excéntricos rasgos de su personalidad. Y es que una cosa es ser amigos, y otra compañeros de piso. La convivencia te descubre a las personas tal y como son y eso me ocurrió con él. 

Por fin Dani puso pie en suelo madrileño y yo respiré aliviado al saber que ya no tenía que enfretarme solo al problema de Urko. Intentamos coger el único ascensor de la estación para subir a la altura del vestíbulo, pero tres monjas bloqueaban el paso al interior esperando a alguien que parecía no llegar. Cogimos la escalera lateral, y mientras nos esforzábamos por alcanzar el vestíbulo con aquel enorme maletón, me encontré con una cara conocida. El desesperado hombre negro que me había abordado antes estaba sentado junto a un colega y reía a carcajadas mientras le contaba que al día siguiente tocaba ir a Atocha a seguir timando con su milonga familiar a otros incautos. Me estuvo bien empleado, por ingenuo.

Al llegar a mi zulo, Urko nos recibió más simpático que de costumbre. Pronto empezó a hablar animadamente en valenciano con Dani durante horas. Estuvieron contando anécdotas y riendo hasta altas horas de la madrugada. Y yo, totalmente desubicado, comencé a asumir que habían hecho buenas migas. Estaba ensimismado haciéndome a la idea de que Urko iba en el lote y que siempre me quedaba la opción de poner un buen cerrojo en mi futuro cuarto para poder dormir tranquilo cuando Dani dijo que llevaba varias horas sin fumar y el mono le podía. Así que bajó a la calle para echarse un piti.

Urko aprovechó que estábamos a solas para contarme su impresión de Dani. No me imaginaba que aquello iba a ser el principio del fin de nuestra corta convivencia...
jueves, septiembre 23, 2010

2 de septiembre de 2010

Por mí y por todos mis compañeros (II): Urko

Antes de que Urko llegara a Madrid para buscar piso conmigo yo estaba temporalmente en un apartamento de unos 30 metros cuadrados que me había conseguido mi padre en una calle bastante buena entre Cuatro Caminos y Nuevos Ministerios. Era una comunidad demasiado pija y no terminaba de acostumbrarme a que una persona completamente desconocida me revisara el correo y llamara a mi puerta cada noche para recogerme la basura. Además el hombrecito del portal me resultaba muy incómodo: escudriñaba mis bolsas de la compra cada vez que volvía de Caprabo, dejaba a mis escasas amistades con el saludo en la boca y me ponía realmente difícil entrar o salir del edificio sin pasar antes por sus miradas gélidas de desaprobación.

Después de una semana viendo pisos solo, cuando Urko hizo acto de presencia yo ya conocía de sobra el percal del alquiler en Madrid. La cosa pintaba mal. Nos iba a resultar muy difícil alquilar algo para los dos porque pagar unos 400 euros al mes por cabeza era algo que no podíamos permitirnos. Para colmo, mi primera impresión al verle no fue todo lo buena que cabría esperar. No es que lo juzgara por su apariencia ni mucho menos, simplemente sentí que aquel pelirrojo desgarbado de mirada fría que tenía delante quizá no era la persona dulce que me había transmitido –o que yo me había imaginado- por internet y teléfono. Reconozco que a veces me he equivocado con mis prejuicios, pero esta no fue una de esas ocasiones.

Hice una lista con anuncios de varios periódicos y otros que había visto por la calle. En casi todos nos encontramos con las puertas cerradas: “no, lo siento, lo acabamos de alquilar”, “¿sois estudiantes? Ni loca os lo alquilo”, “sólo queremos chicas”, “buscamos trabajadores, los estudiantes hacéis fiestas”, “¿Qué edad tenéis? Uy no… que no quiero drogas y cosas de esas”, “si no compartís con una chica ni os lo enseño, que luego me llenáis la casa de fulanas”. Vaya tela. Con esto no contábamos. Pero el segundo día conseguimos concertar visitas a varios pisos y por fin comenzó la búsqueda conjunta.

Aún con estas dudas que pululaban por mi cabeza desde el minuto uno, nos pusimos manos a la obra para encontrar techo para el próximo curso. Desde el principio Urko dejó muy claro que estaba dispuesto a ir conmigo a los pisos para verlos, pero que no iba a realizar ninguna llamada porque no le gustaba su voz. Vaya por Dios. Mira que yo me considero raro, pero hasta ese punto creo que no llego… Poco después, viendo que era de la cofradía del puño cerrado también pensé que quizá me lo dijo para ahorrarse saldo del móvil.

Intenté vestirme lo más formal que pude, porque hasta el día anterior no había caído en que tenía que dar imagen de no ser juerguista, yonqui ni putero. El resultado fue algo parecido a ir disfrazado de amish –yo es que no tengo término medio- aunque quedé bastante satisfecho. ¡Pero horror! cuando miré a Urko salí de mi fantasía religiosa: mi futuro compañero llevaba puesta una camiseta tres tallas más pequeña que la suya, con al menos un palmo de barriga a la vista y luciendo orgulloso su ombligo peludo. Casi muero. Pero hice de tripas corazón y pensé que al menos yo podía darle el pego a alguno de los dueños.

Después de todo el día mirando cuadras, porque algunas no llegaban al calificativo de vivienda, volvimos a mi pequeño zulo muy desilusionados. Los únicos sitios en los que no nos pusieron trabas parecían sacados de la peor pesadilla: con pasillos estrechos que conducían a habitaciones interiores sin ventilación, semisótanos, sextos sin ascensor o con muebles dignos de un museo etnográfico.

No sé si fue por la decepción compartida pero Urko se decidió esa misma noche a hablarme más de él. Me contó que aunque no lo pareciera tenía mucha experiencia compartiendo pisos, pero que siempre acababa yéndose porque no soportaba a la otra gente. De hecho hasta poco antes de conocerme había vivido “con unas guarras” -según él- que le hacían la vida imposible y le echaban en cara que dejara el inodoro tan sucio y que no fregara nunca:

“¿Y sabes qué hice? Un día me harté y me fui, pero antes aproveché que era de noche y estaban durmiendo para rajar las cortinas, sofás, cojines y romper todo lo que pude en la cocina. Además desarmé varios muebles y tiré los tornillos y tuercas por la ventana del salón, que daba a un descampado, para que nunca pudieran volver a montarlos”.

Como os podéis imaginar, ante aquella visión y lo que se me venía encima, el miedo se apoderó de mí…
jueves, septiembre 02, 2010

17 de agosto de 2010

Por mí y por todos mis compañeros (I)

Esta mañana me he sorprendido mirando páginas de alquiler de pisos tras casi un año sin hacerlo. He decidido que tengo que volver al centro como sea, porque este último año viviendo en Madrid sur me está resultando tan monótono y aburrido que ya hasta hablo con el gato. Os lo juro. El día menos pensado me contesta y me cago del susto. En fin, que aquí no hay la vida y el bullicio de Madrid al que ya estoy irremediablemente acostumbrado.

Buscar casa ha sido mi pesadilla recurrente durante estos casi 8 años que llevo viviendo en tierras madrileñas. Tengo que reconocer que desde aquellos primeros momentos en que me recorría la ciudad de punta a punta con el Segunda Mano de papel en ristre hasta ahora -en que es relativamente fácil acceder a una amplísima nómina de viviendas en Internet- ha llovido mucho... Muchísimo.

Media docena de domicilios, 11 compañeros de piso de 4 nacionalidades diferentes, calles conflictivas en las que se producían redadas policiales y peleas entre bandas latinas, caseros que cobraban 750 euros por una habitación doble con sólo 2 camas, fiestas Erasmus sorpresa con más de 40 personas rozando el coma etílico en medio del salón, porteros que me robaban la correspondencia... Podría escribir con todas estas historias para no dormir una saga más larga que la serie Santa Bárbara...


Pero volvamos a situarnos... El primer problema es que en Madrid es muy difícil encontrar una vivienda digna en alquiler a buen precio. Da igual que sea un quinto piso sin ascensor en un edificio con más años que la tana, con muebles zarrapastrosos, interior y sin ventilación. Si está junto al metro, prepárate, porque vas a pagar con creces cada minuto que te ahorres en llegar a clase o al trabajo por tener tan "lujoso" medio de transporte a tiro de piedra.

Muchos de los que venimos de fuera caemos en lo fácil y alquilamos junto al metro porque Madrid nos parece inabarcable al principio y no estamos acostumbrados a tener que salir con tanto tiempo de casa para llegar a cualquier lado. ¡Ay las distancias! Cómo ha cambiado mi concepto de ellas. Coco de Barrio Sésamo me tenía engañado: aquí "cerca" es algo que está a casi media hora en metro.

Evidentemente un estudiante o joven trabajador no puede permitirse los precios desorbitados que se manejan aquí por un piso en alquiler, así que no me ha quedado más remedio que compartir casa durante la mayor parte de estos años. Ahora que no lo necesito no puedo evitar acordarme de todas las historias y situaciones surrealistas vividas con estos personajes que me aportaron unas connotaciones sobre convivencia y compañerismo que yo no conocía.

Mi primer intento de compartir piso llegó de la mano de Urko, un chaval alicantino que vino a Madrid huyendo de las continuas humillaciones que recibía en su pueblo por ser homosexual. Le conocí a través de unos mensajes que dejó en mi Fotolog, aquella página ya prehistórica en la que se subían fotos de cualquier cosa para que otros las comentaran.


Aparentemente congeniábamos en aficiones y gustos musicales y poco a poco comenzamos a coger confianza. Casualmente buscaba piso en Madrid por las mismas zonas que yo, así que no me resultó difícil decirle que sí cuando me propuso mirar juntos. Entonces no tenía ni idea de dónde me estaba metiendo...
martes, agosto 17, 2010

6 de agosto de 2010

Secretos, mentiras y perrunillas

Al despertarme hoy en mi cuarto en Badajoz no he podido evitar una mueca de sorpresa hasta que he reconocido el sitio. Después una tímida sonrisilla de satisfacción ha aparecido en mi cara. Es muy difícil describir lo que se siente al volver a tu casa, la de siempre, cuando tu vida transcurre ya en otra ciudad a cientos de kilómetros de distancia y amaneces entre tus cuatro paredes rodeado de tus recuerdos. Es una mezcla de confianza, familiaridad y confort que sólo se experimenta cuando sabes que estás en tus dominios. Y es uno de esos pequeños instantes en que sabes que te han merecido la pena las 5 horas aburridísimas de autobús, aunque hayas hecho el mismo viaje cientos de veces y conozcas de memoria cada piedra y vaca del camino.

Mientras desayunaba unas perrunillas -un dulce típico de Extremadura- pensaba en lo importante que es para todo el mundo sentir el calor de los suyos de vez en cuando. Y a mí me hacía falta desde hace mucho tiempo. Siempre se dice que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Yo en cierta medida los perdí, por eso los valoro más, aunque ellos quizá no sean conscientes. No suelo estar aquí en los cumpleaños, ni en las improvisadas barbacoas, ni cuando se rompe el aire acondicionado y se pasan 2 días haciendo bíceps con los abanicos o cuando mis perros deciden emular a los personajes de la saga Crepúsculo y terminan en urgencias del veterinario.

Lo tengo asumido: me he perdido, me pierdo y me perderé mil momentos familiares que nunca volverán. Los álbumes cada vez tendrán menos fotos de mí y este sentimiento tan raro de llegar a casa y ver que la vida aquí cuando tu no estás transcurre igual o más rápida, irá en aumento. Pero como diría mi abuela "el que algo quiere algo le cuesta". Cierto. Y yo me fui porque quería algo que no podía tener aquí. Espero que no se me olvide nunca. En cualquier caso últimamente estoy sintiendo en Madrid que tanto sacrificio me está empezando a merecer más la pena. Aunque espero que algún día el universo se alinee a mi favor o que Esperanza Gracia me diga que soy el horóscopo de la semana y me caigan dones celestiales a diestro y siniestro como premio.

Y es que la familia es imprescindible y necesaria como el aire, por mucho que a veces discutamos, nos reprochemos cosas o simplemente nos jodamos la existencia. Porque ya sabéis que el roce hace el cariño, pero también escoceduras; y donde hay confianza da asco y posiblemente, a veces, también huela mal. En cualquier caso en mi familia nunca han durado mucho los malos rollos. No es que lo hablemos todo y lleguemos a un acuerdo, es que creo que por regla general nos merece más la pena correr un (es)tupido velo y no perder tanto el tiempo.

Y así estaba yo, con mi perrunilla, cuando me ha venido a la cabeza una película de Mike Leigh de 1996: Secretos y mentiras. Un drama familiar con tintes tragicómicos ambientado en Londres en torno a una familia desestructurada, distanciada por la falta de comunicación. La historia gira en torno a Cintia Purley, una mujer madura de clase baja que trabaja en una fábrica y vive en un barrio obrero en una casa adosada que se le cae a pedazos; y a Hortense Cumberbatch, una joven optometrista negra que tras la muerte de su madre adoptiva emprende una dolorosa búsqueda de su familia biológica.

Al margen de estas dos mujeres -unidas sin saberlo por un oscuro secreto guardado durante años por Cintia- gira una familia destruida por los engaños, la falta de diálogo, los miedos y las frustraciones personales. Cuando vi la peli hace más de 10 años no pude evitar identificarme con todos los personajes, en diferentes momentos, y ver reflejada a mi familia en la trama pese a las grandísimas distancias entre ambas historias. Ni mucho menos llegamos a los extremos de los Purley, pero como es lógico, en todos los sitios cuecen habas. Y en mi casa también.

Secretos y mentiras termina con la aceptación de las virtudes, defectos y errores de los otros personajes. Asumiendo cada uno su parte de culpa y comenzando una nueva etapa más sincera, liberadora, y sobre todo cargada de esperanzas y buenas intenciones. Por ese momento pasamos nosotros también, aunque no nos diéramos cuenta. Y los abismos que una vez hubo se quedaron en pequeños baches mucho más fáciles de evitar. Hablando se entiende la gente. Qué ciertos son los refranes y que sabia era mi abuela. Y qué ricas están las perrunillas de mi madre.
viernes, agosto 06, 2010

29 de julio de 2010

El buzón

¿Alguna vez habéis tenido un sueño que se repite? Hace algunos años yo habría pensado que eso era un mero recurso dramático de algunas películas… hasta que me ocurrió. Comencé a soñar con bastante frecuencia la misma historia, con ligeras variaciones. Era un sueño aparentemente simple, pero supe desde el primer momento que encerraba un significado que aún después de varios años no he conseguido descifrar.

La primera vez que lo tuve fue muy corto, apenas una ráfaga… En él caminaba hacia mi antigua casa en Badajoz, la anterior a la que mi familia tiene en estos momentos, por la calle en la que crecí. Teniendo en cuenta que vivo en Madrid desde hace 8 años el contexto temporal debería ser anterior pero en el sueño sabía perfectamente que había pasado todo ese tiempo y que me dirigía hacia un edificio que ya no era mi hogar.

Era de día pero no me cruzaba con ninguna persona ni veía pasar ningún coche y atravesaba la carretera prácticamente sin mirar. Tenía que llegar a "mi casa" a toda costa. Pero no lo conseguí. Algo o alguien me despertó dejándome con mucha inquietud en aquel instante, y olvidé el sueño, como suele pasar.

Una semana después volví a soñar lo mismo. Otra vez en mi antigua calle, intentando llegar a mi casa. Esta vez me rodeaba gente que aparentemente me conocía, pues me miraban de forma familiar. Llegué por fin al portal. No me atreví a entrar porque noté que alguien se acercaba y era consciente de que aquel ya no era mi edificio. Ahí quedó todo en aquella ocasión.

Meses más tarde el sueño se repitió, pero esta vez pude entrar en el portal y descubrir mi objetivo: el búzón. Todo mi interés se centraba en comprobar mi antiguo buzón de correo como si esperase una carta que nunca recogí. Pero alguien apareció en escena -un vecino actual del edificio- y tuve que desistir nuevamente.

Pasó más de un año hasta que una noche mi extraño propósito volvió a insistirme. Como ya sabía cuál era mi objetivo actué con rapidez cuando llegué al portal. Entré y fui directo al buzón. Introduje los dedos por la ranura y noté que había algo dentro. Pude sacar casi todo y cual sería mi sorpresa al comprobar que había muchísimas cartas dirigidas a mí, a pesar de llevar casi una década viviendo en otro lugar…

Este sueño lo he vuelto a tener en infinidad de ocasiones, a veces con pocos días o semanas de diferencia, otras meses… Ya no sólo he recuperado mi correspondencia, sino que he subido al segundo piso, en el que vivía. Incluso he llegado a entrar en mi antigua casa -de la que conservo llave en el sueño- y he paseado por ella, que parece habitada. Por ahora no me han descubierto…
jueves, julio 29, 2010

28 de junio de 2010

Hasta pronto, peine

Tengo que contaros algo… ¡me he rapado la cabeza! Mi aspecto es bastante lamentable pero no me ha quedado otro remedio porque tenía el pelo más quemado que el cenicero de un bingo. Tanta gomina, cera, espuma y derivados a diario pasa factura… De hecho el pelo estropajo es una de las enfermedades profesionales reconocidas de los que como yo, hemos sido chicos-objeto-cara-al-público.

Mi madre habría alucinado si me hubiese visto pasándome la afeitadora por la azotea. No puedo evitar acordarme de aquella vez en mi más tierna infancia que me llevó a la peluquería de Maruja, en el barrio de la estación en Badajoz, y salí gritando “¡mi pelooooo! ¡quiero mi peloooo! ¡que me lo peguennnn!". Me tuvieron que sacar a rastras ja, ja, ja. Y es que yo pensaba que sin flequillo no era persona. Y aquí me tenéis ahora, ahorrando en champús y rindiendo tributo a la petarda de Britney Spears en su etapa más esquizo.

Como el pelo va a tardar en volver a ser lo que era he decidido intentar mejorar el resto, por aquello de compensar… Así que voy a pegarme una buena tunda de ejercicio y dieta este verano, a ver si consigo darle forma a esta amalgama de flacideces y minimúsculos. ¡Prometo poner fotos del antes y después, como en la Men’s Health!
lunes, junio 28, 2010

9 de mayo de 2010

Semana fantástica

Aquí estoy de nuevo tras un pequeño viaje por la Toscana italiana del que he vuelto muy satisfecho y más superfeliz que la Esteban. Lástima que el estado de euforia me haya durado tan poco porque ayer mismo me quedé sin curro...

Os cuento. Los últimos 7 meses he estado trabajando en una tienda de una cadena muy conocida, llamémosla el Tijeretazo. Ya llevaba dos contratos así que les tocaba hacerme fijo. Pasé la obligada revisión médica que se realiza al convertirte en trabajador por tiempo indefinido antes de irme de vacaciones y además me consta que mi jefa envió un informe impecable sobre mí. En definitiva, todo iba sobre ruedas.

Pero hace unos días me surgieron las dudas. ¿Firmo? ¿No firmo? ¿Qué hago tanto tiempo trabajando en algo que no es lo mío, que ni me gusta y donde no me pagan bien? ¿Si me hacen fijo no me acomodaré? ¿Me costará salir de aquí más que de una secta? Estaba más liado que la trama de Perdidos...


Tras pensarlo bien, y consultar los pros y los contras con gente muy cercana, finalmente me decidí a continuar en la empresa. Fui todo el camino hasta la oficina de recursos humanos repitiéndome "de algo tienes que vivir, de algo tienes que vivir, de algo tienes que vivir". Vale, el autolavado de cerebro surtía efecto.

Entré muy decidido. Esperé a que me nombraran casi una hora. Me recibió un tipo con menos gracia que una piedra pómez. Todo alabanzas, flores, hurras... hasta que surgió la maldita palabra, "pero...". [Aggsss. ¡¿Qué?! ¿Me estáis dando la patada?] ¡Me quedé a cuadros!

Después vino todo tan rápido que sólo tengo flashes como recuerdos. Finiquito en toda la jeta. Te descontamos las compras pendientes que tienes con nosotros. Te llamaremos, nos encantas. Palmadita en la espalda. Caja. Cheque. Llamada de mi jefa llorosa. No puede ser. No lo entendemos. Si tú eres de lo mejor...

Y aquí estoy tras un sábado de luto por mi antiguo empleo. Dándome cuenta que quizá el destino -¿eso existe?- ha corregido mi cambio de opinión en el último momento para que haga lo que realmente quería hacer, cambiar de aires. Debe ser eso, ¿no? ¿o me lo estoy diciendo para contentarme?
domingo, mayo 09, 2010

8 de abril de 2010

Lo difícil es empezar

Siempre se ha dicho que a la hora de realizar algo lo más complicado es el comienzo. Ya puedes tener muy claro cómo te gustaría que fuese el resultado o mil ideas en tu cabeza que si no consigues esa inspiración que te empuje, que te haga arrancar, no tienes nada que hacer.

Con el blog me ha pasado algo así. Podría haber caído en lo fácil y haberme inspirado en alguien como Julie Powell (Amy Adams) de la película Julie & Julia, que creó un blog con la finalidad de emular a la famosa cocinera Julia Child (Meryl Streep) realizando 524 de sus recetas en 365 días. El reto y el blog le cambiaron la vida hasta el punto de llevar su historia al cine.

Pero mis intenciones no van por ahí. Tengo poca mano para la cocina y además Arguiñano no me motiva tanto je, je. Tampoco quiero hacer algo temático, me aburriría. En lo que sí me identifico con ella es en los motivos que la empujaron a crear el blog...

Julie se encontraba en un momento de su vida -rondando la treintena, con un trabajo bastante malo, una novela a medio escribir, poco dinero- en que necesitaba un cambio, un reto, algo que le hiciese ponerse a prueba. Y ese es precisamente el motivo que me ha empujado a mí a lanzarme a esta pequeña aventura. Ponerme a prueba.

Así que este va a ser mi reto: llevar este blog a buen puerto. Enseñaros mis aficiones, mostraros mis textos, contaros mis vivencias y viajes, compartir mis fotos y simplemente hacer que esto funcione y dure. No es tan fácil como parece. Tiempo es precisamente lo que más me falta. Pero eso es lo de menos, ya os he dicho que lo difícil era empezar...
jueves, abril 08, 2010