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15 de octubre de 2010

El baúl: David, el gnomo

Otra de las series de dibujos animados más entrañables de mi infancia fue David el gnomo. Me imagino que muchos recordaréis a este hombrecillo bonachón que tantos buenos momentos nos hizo pasar enseñándonos las virtudes de muchas plantas silvestres y curando animales enfermos o heridos que se encontraba en el bosque. Seguro que también os disteis besos con vuestros hermanos y amigos frotando las puntas de la nariz como hacían los gnomos ¿verdad?

La serie fue creada por BRB Internacional, al igual que Dartacán y los tres mosqueperros o La vuelta al mundo de Willy Fog, y estaba basada en el libro Die Kabouters de los holandeses Will Huygen (escritor) y Rien Poortvliet (ilustrador). Comenzó a emitirse en TVE en 1985 y constó de 26 episodios de aproximadamente 23 minutos de duración.

Estos dibujos nos adentraban en el maravilloso mundo de los gnomos, a través de David, un médico de 399 años que vivía feliz en el bosque junto a su mujer Lisa y sus hijos Noelia y Harold en el cobijo de la raíz de un árbol. David demostraba unos conocimientos impresionantes de botánica, medicina y biología y los aplicaba en beneficio de todo aquel habitante del bosque que lo necesitase, ya fuese un gnomo o un animal.

Compañero inseparable de David era Swift, el zorro, que siempre acudía veloz cuando era llamado con un silbido. El contrapunto negativo lo aportaban los cuatro trolls -Pat, Pot, Poopey y Holley-, unas criaturas malvadas con aspecto de bestias que intentaban cazar a David y a otros gnomos. No eran muy inteligentes y tenían una debilidad, se convertían en piedra con la luz del sol.



La serie llegó a emitirse en Holanda, Reino Unido, Alemania, Latinoamérica, Australia y Estados Unidos. Como curiosidad destacar que en este último país fueron censuradas varias escenas en las que Lisa daba el pecho a su hijo. Hecho, en mi opinión, totalmente incomprensible… También se crearon varias secuelas: La llamada de los gnomos (1987) -cuyos protagonistas eran el juez Klaus y su ayudante Dani- y El nuevo mundo de los gnomos (1996), que en realidad fue un remake o actualización de la serie original.



Creo que si por algo destacó David el gnomo fue por sus altos valores pacifistas y de respeto al medio ambiente. Algo que hoy en día no es fácil de encontrar en series de animación o programas dirigidos al público infantil. También serán siempre recordados como los dibujos con el final más emotivo de aquella época o por los temas de apertura y cierre, que forman parte de la memoria colectiva de toda una generación.

Por cierto, con motivo del 25 aniversario de la creación de David, el gnomo puede disfrutarse en el Teatro Calderón de Madrid de un musical basado en estos entrañables personajes. El espectáculo permanecerá en cartel hasta el próximo 27 de noviembre. ¡Slitz bye!
viernes, octubre 15, 2010

28 de septiembre de 2010

El baúl: Óliver y Benji (Campeones)

Hoy recupero otra serie de mi infancia, Oliver y Benji, míticos dibujos animados japoneses que llegaron a España con la televisión privada y que hicieron vivir a toda una generación de niños el sueño de llegar a convertirse en campeones de fútbol. Recuerdo especialmente como la calle quedaba desierta por la tarde, cuando comenzaba el capítulo diario de Campeones, nombre con el que también era conocida la serie.

El nombre original japonés era Capitán Tsubasa y estaban basados en un manga escrito por Yōichi Takahashi que se publicó entre 1981 y 1988. Debido al gran éxito del cómic se creó la serie de televisión, que comenzó a emitirse en TV Tokyo en 1983. La historia original constaba de 128 episodios que culminaban con el Mundial de Fútbol Infantil en Europa en 1986 , aunque durante los años 90 y la última década se hicieron diferentes continuaciones que han alargado su vida hasta bien entrado 2009.

El protagonista era el joven Oliver Atom, gran amante del fútbol desde que a la edad de 5 años salvó la vida en un grave accidente gracias la inverosímil presencia de un balón de fútbol que se interponía entre él y el coche que lo atropelló. Siendo niño deja su Tokyo natal y se muda con su madre a Shizuoka, donde empieza a jugar como delantero del equipo de fútbol de la Escuela Nankatsu, el Newteam.

Precisamente jugando en el Newteam conoce a sus mejores amigos y a sus rivales en los campos de fútbol: Benji Price, considerado el mejor portero infantil de Japón; Tom Baker, mediocampista del Newteam que abandona Japón para viajar con su padre pintor a Francia; Mark Lenders, álter ego de Oliver y agresivo delantero del equipo Meiwa; Bruce Harper, defensa del Newteam o Julian Ross, capitán del Musahi.



En la memoria de aquellos niños de finales de los 80 y principios de los 90 han quedado jugadas fantásticas –e imposibles- de la serie como “la catapulta infernal”, “el tiro con efecto”, los saltos que duraban minutos, los campos de fútbol de distancias kilométricas o las inoportunas lesiones de Oliver que solucionaban con aparatosos vendajes. Pero éramos niños, y no nos dábamos cuenta de esos pequeños detalles, simplemente queríamos ser Campeones.
martes, septiembre 28, 2010

22 de agosto de 2010

El baúl: La vuelta al mundo de Willy Fog

Hoy recupero una serie de dibujos animados inolvidable para muchos de nosotros: La vuelta al mundo de Willy Fog. ¿Quién no recuerda las aventuras de este aristocrático león viajando alrededor del globo? ¿O a sus inseparables compañeros Rigodón y Tico? Creo que, por la repercusión que tuvo y la calidad de la historia, estos son probablemente unos de los dibujos más representativos de principios de los 80.

La serie está basada en el libro de Julio Verne La vuelta al mundo en ochenta días. Fue una coproducción de la compañía española de animación BRB Internacional -fundada por Claudio Biern Boyd- con TV Asahi y Nippon Animation en asociación con Televisión Española. Comenzó a emitirse en 1983, convirtiéndose en un éxito rotundo.

Claudio Biern Boyd, que no sólo se encargó de la coproducción sino también del guión, es además creador de otras series míticas como David El Gnomo, Dartacán y los Tres Mosqueperros o La llamada de los gnomos. Asimismo, representaba los derechos de productoras como Warner Bros. y Hannah-Barbera y series como La pantera rosa, Los Teleñecos, Tom & Jerry, La abeja Maya, Vickie el vikingo o Marco. ¡Cuántas horas de entretenimiento le debemos los niños de los 80!

El protagonista de la serie es un elegante caballero inglés, el león Willy Fog, adaptado del Phileas Fogg original. La historia comienza cuando el señor Fog decide apostar la mitad de su fortuna contra los socios del Reform Club de Londres y el director del banco de Inglaterra a que es capaz de dar la vuelta al mundo en tan solo 80 días. Le acompañarán en sus aventuras el bonachón Rigodón -su mayordomo francés- y el antiguo compañero de este en el circo, el simpático ratón español Tico.



Para ponérselo difícil el director del banco contrata a Transfer, un malvado lobo con una espectacular capacidad para disfrazarse e intentar desbaratar los planes de Willy Fog. Este villano incansable es reconocible por tener un ojo que brilla. Otros personajes que intentan detenerle son los policías de Scotland Yard Dix y Bully, que confunden a Willy Fog con un ladrón de bancos y lo persiguen por todo el mundo. El contrapunto femenino lo aporta la pantera Romy, una princesa india rescatada por los protagonistas en una violenta escena en la que iba a ser quemada viva.

Si la obra original en la que estaba basada era genial y la adaptación magistral, la banda sonora no podía ser menos por lo que las composiciones musicales corrieron a cargo de Guido y Maurizio de Angelis y fueron cantadas por uno de los mejores grupos españoles de todos los tiempos: Mocedades. La agrupación vasca, que estaba en la cima de su carrera, nos regaló interpretaciones inolvidables como América, América o Sílbame.

Más de una década después apareció una secuela de la serie, Willy Fog 2, que agrupaba otras dos novelas de Julio Verne: 20.000 leguas de viaje submarino y Viaje al centro de la Tierra. Tuvo un éxito mucho menor, probablemente por su calidad inferior y los cambios de gusto del público infantil.

Aún hoy recuerdo con cariño cómo vivimos mi hermana y yo el increíble final cuando el grupo formado por Willy Fog, Rigodón, Tico y la princesa Romy comienza a quemar los muebles, puertas y maderas del barco que los lleva de vuelta a Londres porque se quedan sin combustible y necesitan ganar velocidad para completar la hazaña dentro del periodo previsto. Y cuántas veces cantamos aquello de "Si te encuentras en peligro, sílbame... tú sílbame, y ya voy". Una serie irrepetible, ¿verdad?

domingo, agosto 22, 2010

10 de agosto de 2010

El baúl: Fraggel Rock

Hace pocos días os hablaba de un programa mítico de la infancia de los que nacimos a finales de los 70 o principios de los 80, Barrio Sésamo. Hoy os traigo otro programa infantil igual de legendario y con personajes aún más entrañables y graciosos si cabe. Se trata de Fraggel Rock. ¿Quién no recuerda las divertidas aventuras de estos simpáticos muñequitos de colores?

Fraggel Rock o Los Fraguel -como los llamábamos en España- fue también una creación del marionetista Jim Henson, al igual que los personajes de Sesame Street o los archiconocidos Teleñecos. Se emitieron por primera vez en la televisión norteamericana en enero de 1983 y su emisión se prolongó hasta 1987. En España la encargada fue TVE, dado que no existían aún las cadenas privadas. Muy pronto además podremos cantar aquello de "Vamos a jugar, tus problemas déjalos, para disfrutar… ¡ven a Fraggel Rock!” en las salas de cine, porque se espera el estreno de la primera película de los Fraguel en 2012.

Los Fraguel eran unas criaturas humanoides de aproximadamente 30 cm de altura, de vivos colores y con una característica cola rematada con un penacho de pelo. Vivían en Fraggel Rock, una serie de cuevas aparentemente naturales que conectaban por un extremo con el mundo de los humanos y por otro con el de los Goris. Como en todas las creaciones de Henson, los Fraguel también promulgaban valores como la diversidad racial, el respeto al medio ambiente, la espiritualidad y la eliminación de los prejuicios.



Los principales personajes Fraguel eran Gobo -el líder-, la alocada Rosi, la espiritual Musi, el indeciso Dudo o el siempre triste y deseoso de lavar calcetines Bombo. Convivían “en armonía” en Fraggel Rock con otros humanoides mucho más pequeños, los Curris, que trabajaban incansablemente en la construcción de estructuras aparentemente inútiles que servían de alimento a los Fraguel.

Otros personajes eran la familia de los Goris, formada por Papá, Mamá y Junior. También tenían rasgos humanoides pero una apariencia gigantesca debido a sus 7 metros de altura. Vivían en una granja a la que se podía acceder desde Fraggel Rock y se consideraban los emperadores del Universo. En sus tierras se encontraba una montaña de desperdicios conocida como La Señora Basura, que era adorada por los Fraguel como una especie de diosa por su gran sabiduría.

Y por último el único personaje humano de la serie, el inventor Doc, a cuyo taller accedían los Fraguel por un hueco en una pared que conectaba directamente con Fraggel Rock. Doc tenía un perro que no sólo sabía de la existencia de los Fraguel, sino que intentaba alertar a su dueño cuando alguno se colaba en el taller, aunque lo máximo que conseguía era una reprimenda por armar tanto escándalo.

Tengo que reconocer que me daba auténtico pánico cuando los Fraguel salían de sus cuevas para visitar el taller de Doc y aún más cuando querían consejo de la Señora Basura y se adentraban en el mundo de los Goris ja, ja. ¿A vosotros no os pasaba?
martes, agosto 10, 2010

1 de agosto de 2010

El baúl: Barrio Sésamo y Espinete

Sesame Street es un programa de televisón dirigido al público infantil que se emite en la televisión norteamericana desde 1969. Fue ideado y producido por Jin Hensom, creador de marionetas norteamericano que es también el padre de los famosos Muppets o Teleñecos.

El programa tiene un alto nivel educativo, enseñando a los más pequeños conceptos básicos de matemáticas, aritmética, lengua, seguridad vial e higiene, muchas veces en clave de humor. También se ha querido ver siempre un intento por apostar por la diversidad racial en la gran variedad de colores de las marionetas.

El formato llegó a España en 1976 con el nombre Hola Barrio Sésamo. Al principio simplemente se tradujo el original al español y fue un sonado fracaso que hubo que cancelar. Tuvieron que pasar 3 años para que bajo el nuevo nombre de Barrio Sésamo fuera modificado, con la inclusión de personajes adaptados al público español: la gallina Caponata (interpretada por Emma Cohen) y el caracol Perez Gil (Jesús Alcaide). Esta nueva edición tan sólo se mantuvo un año en emisión.

En 1983 Televisión Española volvió a apostar por el programa renovando a los personajes y consiguiendo esta vez un éxito rotundo. Ahora Barrio Sésamo estaba centrado en Espinete (interpretado por Chelo Vivares), un carismático erizo rosa que compartía sus peripecias con Don Pimpón y los vecinos de una calle típicamente de pueblo o barrio obrero español.



Espinete y su inseparable amigo Don Pimpón -que nunca supimos que animal representaba-, formaban una gran familia con los demás residentes de Barrio Sésamo: Chema el panadero, Julián el quiosquero, Antonio y Matilde de la horchatería, sus hijos Ruth y Antonio y la estudiante Ana. Era muy común verlos interpretar canciones de temáticas diferentes según la trama del episodio.



El programa incluía también segmentos de marionetas del Sesame Street original con personajes tan entrañables como Coco -y su alter ego Super Coco- que nos enseñó entre otras cosas la diferencia entre cerca y lejos, la rana Gustavo -el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo-, la graciosa pareja de amigos Epi y Blas y Triki el monstruo de las galletas.



Recuerdo con especial cariño esperar con ilusión la emisión del programa todos los días. Lo veía por las tardes en casa de mi abuela, sentado con mi hermana en el suelo o en unos sillones de sky marrón incomodísimos que había en la salita. También tuve la suerte de disfrazarme de Espinete durante unos Carnavales en Badajoz, allá por 1986. ¡Qué tiempos aquellos de inocencia, alegría y despreocupación!



Cómo han cambiado los niños en los últimos 20 años. La generación nacida a finales de los 70 y comienzo de los 80 parece que crecimos en otra galaxia. Éramos felices jugando en la calle con los niños del barrio al escondite, las canicas, la peonza, la goma, la comba... Merendando con nuestro bocadillo de Nocilla o Bollycao y viendo programas como éste o Fraggel Rock y dibujos como Heidi o Marco.

Hoy los niños ya no juegan en la calle. Prefieren las videoconsolas, ordenadores e internet. Nosotros no tuvimos nada de eso y éramos más felices ¿verdad?
domingo, agosto 01, 2010

24 de mayo de 2010

El baúl: El CinExín

Hoy estreno una nueva sección en el blog dedicada a rescatar pequeños hitos para los que nacimos en los 80 y crecimos en los 90. Aquí tendrán cabida desde series de televisión y dibujos animados a juguetes populares de la época. 

Quiero empezar con un juguete mítico para mi generación: el CinExín. Este pequeño proyector de cine fue lanzado en España en 1971 por la compañía Exín. El primer modelo, fabricado con un plástico naranja muy resistente, usaba películas en formato Super 8 de muy corta duración -unos 40 segundos- y funcionaba con pilas.

Las películas eran fragmentos mudos de conocidos títulos de Disney que venían en bobinas y se proyectaban en la misma caja de cartón que servía de envase al Cinexín o directamente en la pared. Lo verdaderamente original y clave del éxito del Cinexín era la manivela que permitía al niño ser el motor del proyector y avanzar la película a la velocidad que quisiera e incluso retrocederla.

En 1983, se lanzó una segunda versión: el Super-CinExín. Este modelo era de color azul con la manivela naranja e introducía una gran mejora, puesto que las películas ya venían colocadas en un cartucho o carcasa que simplemente había que acoplar en un lateral del proyector. 

Este último fue el que mi hermana y yo tuvimos. Recuerdo que pasábamos horas y horas encerrados en la habitación a oscuras viendo las 2 únicas películas que teníamos: una en la que Mickey Mouse construía una cabaña y otra de Peter Pan que estropeamos en poco tiempo. ¡Imaginaos toda una tarde repitiendo de diferentes formas los 40 segundos! Ja,ja. ¡Qué felices éramos los niños en aquella época con cualquier cosa! ¿verdad?
lunes, mayo 24, 2010